martes, 29 de mayo de 2012

CONCLUSION


Hasta comienzos del siglo XIX Europa era un continente agrícola, no preparado para afrontar una rápida industrialización, ni para enfrentarse a sus consecuencias negativas. Fábricas insalubres e inseguras, exceso de horas de trabajo, niños obreros, explotación de la mujer, bajos salarios, viviendas miserables, cesantía, condiciones en que se desarrolló en sus comienzos la nueva Era, fueron considerados los "Siete Pecados Capitales de la Revolución Industrial".
El desarrollo de la Revolución Industrial se originó en Inglaterra, ya que en este país estaban dadas las condiciones necesarias para el desarrollo de este proceso: existía paz interna, el país tenía una excelente ubicación geográfica, siendo una isla, teniendo libre salida al mar por cualquier punto cardinal, siendo experto en la navegación, con una burguesía que venía acumulando capital para lograr este gran cambio. Eric Hobsbawm dijo que el desarrollo económico necesario se daba en ese país doscientos años antes que en cualquier otro.
Este proceso perjudicó enormemente a los simples campesinos y trabajadores; existían unos pocos que poseían el poder, y la gran mayoría que estaba sometido a éste. A pesar de los inconvenientes e injusticias que se vivieron en el desarrollo de la Revolución Industrial, ésta fue la mayor impulsora de los avances tecnológicos que hasta hoy en día siguen en vigencia. No sólo se modificó la industria, los medios de transportes, la forma de trabajo, sino también la forma de vida y pensamiento.
Queda en clara evidencia que éstos logros no fueron alcanzados por los mejores, considerados o más compasivos métodos, pero sabemos que a partir de la segunda mitad del siglo XVIII en Inglaterra surgieron grandes cambios que a largo plazo beneficiarían no sólo a su propia nación, sino también al resto del mundo.

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